LA MÁSCARA
Acabo de ver a Julio iglesias en un programa de la Cuatro. Al principio no lo veía, solo lo oía (porque estaba cocinando). Luego me volví y lo vi, y entonces me acerqué más a la tele pensando que no lo veía bien por ser miope y no llevar las gafas puestas; después se me ocurrió que quizá no era Julio iglesias, sino uno de sus imitadores, como sucede a veces en estos programas. Pero no: al parecer era él, Julio Iglesias en persona, con su peculiar voz que han heredado sus hijos (sobre todo su tocayo). Era él, sí, pero llevaba puesta una máscara que lo hacía irreconocible y que me produjo una enorme desazón. ¿Qué se ha hecho Julio Iglesias para, presuntamente, rejuvenecerse? ¿Qué clase de monstruo le ha operado cambiando sus facciones? Recordé entonces el polémico programa Cambio Radical, su espantoso anuncio en prensa: "Podré reír. Mi pareja no me dejará. Por fin bajaré a la playa con mis hijos". Y una especie de momia con un ojo maquillado se quita de la cabeza una fúnebre venda. ¡Qué horror y qué error! O sea, que la gente que no cumpla determinados -y discutibles- requisitos físicos, no tiene derecho a reír ni a tener pareja ni a exhibirse en la playa... ¿Qué clase de código moral y estético rige esta demencial sociedad de consumo?
Yo no pienso operarme nunca de nada que no sea cuestión de vida o muerte. Quiero envejecer con mis arrugas, con mis kilos de más, con mi esqueleto anquilosándose. Y si alguien no me quiere por mi tipo, él se lo pierde. Trataré de cuidarme en la alimentación, en el ejercicio, siendo responsable. Intentaré tener buena presencia mediante la ropa, el peinado y los cuidados razonables que el cuerpo nos pide, pero nunca me convertiré en una máscara ambulante.
Una de las mujeres más hermosas que he conocido fue una anciana de casi noventa años que vivía en la Puebla (Orense). La piel de su rostro era fina y blanquísima; las arrugas no la afeaban; sus ojos azules, su pelo canoso peinado hacia atrás, su expresión límpida y serena quedarán para siempre en mi memoria. Estaba gruesa, no tenía "buen tipo" según los criterios al uso, pero su belleza resultaba evidente, porque mirarla y escucharla deleitaba los sentidos. Ya quisiera mucha gente joven con la cara tersa llegar a poseer su encanto...
miércoles, 9 de mayo de 2007
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3 comentarios:
Veo que la telebasura te inspira para la creatividad internaútica. Jeje
Dani, ya sabes que solo la veo mientras hago otra cosa... Pero bueno, gracias por tu comentario, pues así al menos sé que alguien me lee...
Dani, ya sabes que solo la veo mientras hago otra cosa... Pero bueno, gracias por tu comentario, pues así al menos sé que alguien me lee...
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